El declive mental podría comenzar años antes de la enfermedad de Alzheimer

Un estudio sugiere que las personas que no registran pérdidas rápidas no son propensas a desarrollar la enfermedad

Con frecuencia, no está claro cuándo comienza realmente la enfermedad de Alzheimer, pero ahora parece que podría ser precedida por un declive cognitivo rápido hasta seis años antes de hacerse evidente, sugiere un estudio reciente.

Este deterioro acelerado en la memoria y otras funciones mentales no se observa en personas que no desarrollan la enfermedad de Alzheimer, apuntaron los investigadores.

“La enfermedad de Alzheimer tiene un curso mucho más largo y afecta a sustancialmente más personas de lo que se reconoce en general”, advirtió el investigador líder Robert S. Wilson, neuropsicólogo principal del Centro de la Enfermedad de Alzheimer Rush en Chicago.

“Los resultados proveen más evidencia de la magnitud del problema de salud pública que la enfermedad de Alzheimer y los trastornos relacionados plantean, y subraya la importancia de desarrollar estrategias para retrasar su inicio”, señaló.

Para el estudio, que aparece en la edición de marzo de la revista Archives of Neurology, el equipo de Wilson evaluó información sobre 2,071 adultos mayores que no tenían demencia y que participaron en dos estudios distintos, lo que incluyó a 1,511 que no mostraban señales de deterioro cognitivo.

Los participantes fueron evaluados por funciones cognitivas específicas como la memoria de trabajo, la velocidad perceptual y la capacidad visual y espacial.

Durante los 16 años de seguimiento, 462 personas desarrollaron la enfermedad de Alzheimer.

“Encontramos que la demencia de la enfermedad Alzheimer es precedida por un promedio de cinco a seis años de declive cognitivo acelerado”, comentó Wilson. De hecho, la tasa de declive cognitivo en estos participantes se aceleró más de 15 veces, anotaron los investigadores.

“También encontramos que el precursor de la enfermedad de Alzheimer, el deterioro cognitivo leve, es precedido por unos seis años de aumento en el declive cognitivo”, dijo. “En contraste, se observó poco declive cognitivo en personas que no desarrollaron estas afecciones”.

Greg M. Cole, director asociado de investigación del Centro de Investigación Geriátrica Clínica del Centro Médico de Veteranos del área metropolitana de Los Ángeles y profesor de la Universidad de California de la misma ciudad, dijo que el estudio “es importante porque los investigadores tendrán que evaluar las estrategias emergentes de prevención con este tipo de declive precoz y acelerado”.

Apuntó que qué tan bien un tratamiento ralentiza una tasa precoz de declive podría ser útil en la predicción de métodos de prevención que funcionen.

“Si alguna vez lo logramos, sería magnífico porque el costo de los ensayos de prevención depende del número de sujetos y el momento del ensayo”, comentó. Y dado que la mayoría de personas que participan en los ensayos no desarrollan enfermedad de Alzheimer, se desperdicia mucho tiempo y dinero, lamentó Cole. Señaló que los ensayos clínicos pueden costar $40 millones o más, incluso los que fracasan.

Poder predecir quiénes tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer permitiría rentabilizar más el asunto. “Si el costo se reduce, por ejemplo, a cinco millones de dólares, se podrían llevar a cabo ocho ensayos por el mismo costo y tener ocho veces más probabilidades de éxito”, planteó Cole.

“Dado que hay 450,000 nuevos casos de enfermedad de Alzheimer cada año y esa cifra crece, hay que hacer algo así para intentar encontrar algo que funcione y optimizarlo”, aseguró.

 

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Los recuerdos perdidos por el alzhéimer pueden recuperarse

El experimento con roedores ha resultado exitoso al rescatar los recuerdos con ráfagas de luz.

muyinteresante.es.-Sarah Romero

La enfermedad de Alzheimer, que causa deterioro de la memoria y el intelecto, afecta a millones de personas en todo el mundo. Ahora, un estudio liderado por el premio Nobel Susumu Tonewaga, abre una nueva vía de esperanza ante los efectos de esta enfermedad.

Y es que en las primeras etapas del alzhéimer, los pacientes son incapaces de recordar las experiencias recientes -como si nunca hubieran ocurrido- pero estos recuerdos no desaparecen, únicamente siguen almacenados en el cerebro pero, el problema, es que no se puede acceder fácilmente a ellos.

El equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachussets (EE.UU.), sin embargo, ha logrado demostrar que esos recuerdos se forman y almacenan adecuadamente en el cerebro y el obstáculo principal está, debido a los síntomas del alzhéimer, en recuperarlos.

No todo está perdido, pueden volver a rescatarse

El experimento que llevaron a cabo empleó ratones en las primeras etapas de la enfermedad. Descubrieron que al activar mediante optogenética las neuronas del hipocampo que contienen los recuerdos, estos volvían, se habían recuperado; básicamente porque existían (se habían almacenado correctamente), pero el cerebro no lograba acceder a ellos.

“Se trata de unan prueba de concepto. Es decir, que incluso cuando un recuerdo parece haber desaparecido, en realidad todavía está presente. La cuestión es cómo acceder a él y recuperarlo”, afirma Susumu Tonewaga, líder del estudio.

Además, el equipo de Tonegawa halló que los ratones contaban con mayor número de espinas dendríticas -terminales de las neuronas- que antes del experimento. Los científicos constataron previamente que en los ratones con alzhéimer, el conjunto de neuronas que guarda un recuerdo poseía menos espinas dendrítricas que en los ratones sanos.

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Alzheimer, la enfermedad del olvido

Buena salud mental ayuda en su prevención

En Macondo, el pueblo en donde transcurre Cien años de soledad, a las personas enfermas se les borraron los recuerdos. Olvidaron su nombre, la noción de las cosas, la identidad de las personas y los recuerdos de su infancia, hasta caer en una especie de “idiotez”.

Esta referencia a “la enfermedad del insomnio” en la obra del escritor Gabriel García Márquez está relacionada con las manifestaciones del Alzheimer, una enfermedad que provoca de manera progresiva que la información se borre del cerebro.

Así lo explicó el Dr. Fernando Coto Yglesias, gerontólogo e investigador del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), ante un grupo numeroso de estudiantes del Programa Integral de la Persona Adulta Mayor (PIAM) de la UCR, de cuidadores y de familiares de personas con Alzheimer.

Si bien por lo general esta demencia se asocia a las personas de la tercera edad, el galeno aseguró que no todos los adultos mayores la padecen, ni es una condición particular de esta etapa de la vida.

Hay situaciones que pueden simular una demencia, como las depresiones -muy comunes en la tercera edad- o los efectos de ciertos medicamentos, aclaró. Por este motivo, la expresión “demencia senil” no es correcta, ya que hay personas de 100 años y más que no tienen problemas mentales.

Sin embargo, cuando la enfermedad aparece ya no hay marcha atrás. El deterioro de la memoria y de otras habilidades mentales es progresivo y aún no hay cura para esta demencia.

“Conforme la enfermedad avanza se va requiriendo asistencia, porque esta es una enfermedad que incapacita a las personas. Primero se requiere ayuda para hacer las compras, manejar el dinero y los medicamentos, y después para cosas tan básicas como alimentarse, bañarse y vestirse”, comentó.

Ana vive esta experiencia todos los días con su madre, a quien le diagnosticaron esta demencia. “Ella empezó hace unos diez años a repetir palabras. Luego vino el olvido de ciertas cosas cotidianas de la casa, se empezó a aislar, dejó de visitar a las hermanas y de ir a la iglesia”, relató esta cuidadora, quien prefirió no dar su nombre completo.

“Algunos en mi familia no aceptan la enfermedad, están en el proceso, como cuando se pierde a un ser amado. Yo la acepté en 2009, cuando hice un curso para cuidar enfermos con Alzheimer. Las hermanas de ella no, les da mucho miedo de que la enfermedad sea de origen genético”, expresó.

Ahora su madre tiene 75 años y la enfermedad está en una etapa avanzada, al punto de que se le han borrado muchos recuerdos del pasado. “Ella reconoce a las personas aquí, ahora, tal como están, pero no recuerda cosas pasadas. No me recuerda cuando yo era joven y no se recuerda a sí misma en su juventud. Al que no olvida es a mi papá”, señaló Ana.

Origen del Alzheimer

El investigador de la UCR explicó que el Alzheimer es causado por una proteína relacionada con el funcionamiento normal de las neuronas. Las áreas que primero afecta son el olfato y el gusto, razón por lo cual los pacientes pierden el apetito y bajan de peso; posteriormente provoca efectos en las áreas del lenguaje, motoras y pierden su independencia.

En las etapas más avanzadas de la enfermedad, destalló el geriatra, la persona pierde la relación con el medio, presenta problemas para hablar, reconocer, caminar y moverse, sonreír y mantener la cabeza levantada. Los músculos se ponen rígidos y se pierde la capacidad para tragar.

En el caso de la mamá de Ana, las primeras manifestaciones de este tipo de demencia fueron la repetición de palabras. “Nos llamó la atención, pero lo pasamos por alto. Al tiempo a un hermano le pareció que este comportamiento no era normal y la llevó a un neurólogo. Le diagnosticaron demencia senil”, contó esta vecina de Heredia.

Según Coto, la enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia en nuestro medio, aunque hay otros tipos de demencias que tienen causas diferentes, por lo que insistió en la importancia del diagnóstico.

Otra esfera en la que hay un cambio muy importante a causa del Alzheimer es en el comportamiento, debido al daño que se produce en las zonas del cerebro. La persona enferma puede perder la noción del entorno, desorientarse y ponerse agresiva, violenta, sensible o muy negativa.

Ana ha observado esta serie de manifestaciones en su madre, quien ha sufrido un rápido deterioro cognitivo en los dos últimos años. “Ahora ella es como una chiquita de cinco años, se divierte con los rompecabezas”. No obstante, no ha perdido el sentido del humor, una de las cosas que nunca se pierde, según el especialista .

Esta cuidadora aseguró que en estas condiciones, las personas con Alzheimer necesitan un cuidador a tiempo completo, trabajo que a su juicio recae sobre todo en las mujeres. Además, los costos de los medicamentos son muy elevados y algunos la Caja Costarricense de Seguro Social no los tiene, agregó.

El Dr. Coto insistió en que una forma de prevenir esta enfermedad es tener buenos hábitos desde edades tempranas, como cuidar la salud mental, dormir bien y las horas suficientes, tener espacios para socializar, una dieta sana y hacer ejercicio.

Para Ana, el contacto social es fundamental. “El adulto necesita comunicación, hablar mucho, hacer cosas que les guste, como tejer, salir a tomar café, asistir a una reunión a la iglesia o aprender a tocar un instrumento musical. Todas estas cosas ayudan a mantener la mente ocupada”.

 

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El alzhéimer podría detectarse a partir del olor de la orina

Un estudio logra identificar qué ratones han desarrollado o desarrollarán la enfermedad a partir de las señales odoríferas en su orina

abc.es

día de hoy se están desarrollando numerosos estudios para hallar un biomarcador fiable que permita diagnosticar el alzhéimer de forma temprana, mucho antes de aparezca el deterioro cognitivo propio de la enfermedad. Un marcador que, según un estudio dirigido por investigadores del Centro Monell de los Sentidos Químicos en Filadelfia (EE.UU.) y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), podría encontrarse en la orina. O más concretamente, en el olor de la orina.

Como explica Bruce Kimball, director de esta investigación publicada en la revista «Scientific Reports», «nuestros estudios previos se habían centrado en los cambios de olor provocados por fuentes exógenas como los virus y las vacunas. Y ahora hemos visto que las señales odoríferas en la orina pueden ser alteradas por cambios en el cerebro que se producen comúnmente en la enfermedad de Alzheimer».

Tal es así que, dado que las señales odoríferas aparecen en la orina antes de que se presenten los síntomas clínicos de la enfermedad, es posible que puedan ser utilizadas para desarrollar una prueba no invasiva para su diagnóstico precoz. Es más; «este hallazgo también podría tener implicaciones para otras enfermedades neurológicas», destaca Bruce Kimball.

Señales odoríferas

En el estudio, los investigadores analizaron las señales odoríferas –o lo que es lo mismo, los olores– en la orina de tres modelos animales de enfermedad de Alzheimer: los denominados ‘ratones APP’, en los que se introducen genes humanos precursores de la proteína beta-amiloide para que desarrollen desarrolla una enfermedad neurológica equivalente al alzhéimer.

Los análisis químicos permitieron identificar señales odoríferas características para cada uno de los tres modelos. Unos olores en la orina que, además, resultaba fácilmente distinguibles de los que producen los ratones libres de alzhéimer. Y es que los cambios en el olor no obedecían a la aparición de sustancias nuevas, sino a los cambios en las concentraciones de las sustancias presentes en cualquier orina.

A partir de los resultados, los investigadores fueron capaces de identificar si el ratón tenía o no la enfermedad a partir de los olores en su orina. De hecho, también fueron capaces de predecir la cantidad de placas de beta-amiloide que tenían los ‘ratones APP’ en función de los olores de su orina.

¿Futuro marcador?

En consecuencia, ¿se ha identificado, por fin, un marcador fiable de la enfermedad de Alzheimer? Aún no. Como indican los autores, «nuestros resultados sugieren que las señales odoríferas características están relacionadas en mayor medida con la presencia de un gen subyacente que con la presentación de alteraciones patológicas en el cerebro».

Sin embargo, se trata de un primer paso. Además, concluyen los investigadores, «necesitamos muchos más estudios para identificar y caracterizar las señales odoríferas asociadas al alzhéimer en humanos».

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Alzheimer, las mujeres tienen más riesgo que los hombres

Su incidencia aumenta de manera exponencial después de los 65 años.

Llevar una copia de la variante del gen llamado ApoE4 confiere un riesgo sustancialmente mayor para la enfermedad de Alzheimer en las mujeres que en los hombres, según revela un nuevo estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos.

Los científicos llegaron a estas conclusiones mediante el análisis de datos sobre un gran número de personas mayores a las que se siguió en el tiempo y se observó si habían pasado de tener buena salud a padecer deterioro cognitivo leve, desde donde la mayoría pasa a desarrollar la enfermedad de Alzheimer con los años, o la enfermedad de Alzheimer en sí.

El descubrimiento tiene implicaciones para los terapeutas genéticos, clínicos y pacientes individuales, así como para los diseñadores de ensayos clínicos, además de que podría ayudar a arrojar luz sobre las causas subyacentes de la enfermedad de Alzheimer, un síndrome neurológico progresivo que resta memoria a sus víctimas y capacidad de razonar. Su incidencia aumenta de manera exponencial después de los 65 años y, según la Asociación estadounidense de Alzheimer, la enfermedad tiene un costo de más de 200 millones de dólares anuales (144 millones de euros).

El número de mujeres con enfermedad de Alzheimer es muy superior al de los hombres, debido, en parte, a que las mujeres, en promedio, viven más, pero la mayor longevidad explica sólo una parte del aumento de la susceptibilidad de las mujeres a la enfermedad de Alzheimer. “Incluso después de corregir por edad, las mujeres parecen estar en mayor riesgo”, afirma el autor principal del estudio, Michael Greicius, profesor asistente de Neurología y Ciencias Neurológicas y director médico del Centro Stanford para Trastornos de la Memoria.

En esta investigación, que se publica este lunes en la revista ‘Annals of Neurology’, Greicius y sus colegas analizaron los registros de más de 8.000 personas, la mayoría de ellas mayores de 60 años, que fueron monitorizadas a través del tiempo en uno de 30 centros de Alzheimer de todo el país.

Los registros se almacenaron en dos grandes depósitos, disponibles al público. En el primero, los investigadores analizaron las evaluaciones clínicas de 5.000 personas cuyos resultados de los exámenes fueron normales al principio y 2.200 personas que inicialmente habían mostrado signos de deterioro cognitivo leve. En ambos grupos, ser portador de ApoE4 aumentó la probabilidad de la enfermedad de Alzheimer, como se esperaba.

Pero una mirada más detallada reveló que entre los que inicialmente parecían normales, este aumento del riesgo fue sólo marginal para los hombres mientras que las mujeres que portaban la variante de ApoE4 tenían casi el doble de probabilidades de progresión a deterioro cognitivo leve o enfermedad de Alzheimer que las que no lo poseían. “Nuestro estudio mostró que, entre los controles sanos de más edad, tener una copia de la variante de ApoE4 confiere un riesgo considerable de enfermedad de Alzheimer en las mujeres, pero no en los hombres”, resume Greicius.

La segunda base contiene datos de imagen y mediciones de varias sustancias bioquímicas del líquido espinal que pueden servir como biomarcadores útiles de deterioro cognitivo leve y enfermedad inminente final de Alzheimer. El análisis de los registros de mil pacientes de esta base de datos no sólo confirmó el efecto diferencial de ApoE4 sobre las mujeres frente a los hombres, sino que también dio pistas que pueden ayudar a los científicos a comenzar a explorar, y tal vez algún día explicar, los mecanismos moleculares que vinculan ApoE4 al Alzheimer, según Greicius.

El gen ApoE es una como una receta para una proteína importante para el transporte de sustancias grasas en el cuerpo, algo que es particularmente importante en el sistema nervioso central, puesto que la función del cerebro depende de la rápida reorganización de esas sustancias grasas a lo largo de y entre las membranas de las células nerviosas.

El gen ApoE existe en tres variedades, apoE2, apoE3 y ApoE4, dependiendo de las variaciones heredadas en la secuencia del gen. Como resultado, la proteína que el gen especifica también está disponible en tres versiones, cuyas estructuras y transporte de la sustancia grasa, difieren.

La mayoría de las personas son portadoras de dos copias de la variante del gen ApoE3, una de cada padre, pero alrededor de una de cada cinco personas lleva al menos una copia de ApoE4 y un pequeño porcentaje tiene dos copias ApoE4. Numerosos estudios que se remontan a la década de 1990 han confirmado que ApoE4 es un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer, con una sola copia de ApoE4 aumentado ese riesgo el doble o el cuádruple. Llevar dos copias confiere diez veces más riesgo de enfermedad de Alzheimer.

Estudios previos

Uno de los muchos estudios, publicado en 1997 en ‘The Journal of the American Medical Association’ (JAMA), sugiere que las mujeres portadoras de ApoE4 están en mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer que los hombres que lo tienen. Pero por diversas razones, no se siguió esta investigación y los médicos y los científicos que diseñan los ensayos clínicos han tendido a desestimar esta distinción hasta ahora, señala Greicius.

En 2012, un estudio de imagen realizado por el equipo de Greicius mostró diferencias provocativas en la función cerebral en las mujeres frente a los hombres portadores de ApoE4 incluso cuando eran todavía completamente asintomáticos. “La conectividad cerebral en los hombres ApoE4 no difirió mucho de ser normal. Pero la conectividad en las mujeres ApoE4 sí, recuerda. Eso me convenció de que este es un fenómeno real”.

Los desarrolladores de fármacos para la enfermedad de Alzheimer ya están prestando mucha atención a si sus participantes en sus ensayos clínicos tienen una copia de la variante de ApoE4, puesto que estudios previos han mostrado un efecto diferencial sobre los que llevan el gen frente a los que no son portadores.

Según Greicius, harían bien también en diferenciar entre el efecto de un fármaco candidato en las mujeres que tienen el gen ApoE4 frente a los hombres. Mientras tanto, los investigadores básicos pueden preguntarse por qué existe esa diferencia, puesto que el esfuerzo por responder a esa pregunta puede revelar un importante mecanismo molecular o un conjunto de ellos que explique el efecto diferencial, propone este experto.

Para Greicius, la diferencia del efecto de ApoeE4 entre el hombre y la mujer implica que los médicos deben realizar diferentes enfoques para los pacientes con esta variante del gen en función de su sexo. www.alzheimer7.com

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Fármaco experimental contra el alzheimer tiene efectos rejuvenecedores

Investigadores del Instituto Salk descubrieron que la molécula con la que trabajaban no solo mejoró memoria en animales, también aumentó el metabolismo de energía y redujo niveles de ácido grasos oxidativos en el cerebro.

latercera.com

La mayoría de los fármacos utilizados hoy día para el tratamiento del alzheimer se centran en la destrucción de la placa de proteínas beta amiloides que se acumula en el cerebro y que impide el buen funcionamiento de las neuronas.

Pero un grupo de investigadores del Instituto Salk, en Estados Unidos, que trabaja en otro tipo de molécula, no solo consiguió mejorar la memoria en un grupo de ratones afectados por esta enfermedad sino que además mejoraron varios parámetros fisiológicos que los llevaron a igualar a sus pares más jóvenes.

“No predecimos que veríamos esta clase de efecto ati-envejecimiento, pero J147 -nombre de la molécul experimental- hicimos que ratones viejos parecieran jóvenes, en base a una serie de parámetros fisiológicos”, dijo Antonio Currais, uno de los autores  dice Antonio Currais, autor principal y miembro del Laboratorio de Neurobiología Celular del Instituto Salk.

Según el estudio publicado en la revista Aging,  los ratones tratados con J147, tenían mejor memoria y cognición, vasos sanguíneos del cerebro más saludables y otras funciones fisiológicas mejoradas,

En un estudio anterior, este mismo equipo había probado que J147 podía prevenir e incluso revertir la pérdida de memoria y el alzheimer en ratones que tienen una versión de la forma hereditaria de la enfermedad qu representa el 1% de los caso. En 99% de los casos, el alzheimer ocurre por factores asociados al envejecimiento.

En este último trabajo, los investigadores trabajaron con  un grupo de ratones jóvenes y dos grupos de ratones que envejecen rápidamente. De estos últimos, uno recibió el medicamento. En todos ellos,  midieron la expresión de todos los genes en el cerebro y otras 500 pequeñas moléculas implicadas en el metabolismo en el cerebro y la sangre en tres.

El grupo de los animales viejos mostraró que sus movimientos eran más firmes, mejoraron sus metabolismo de energía, se redujo la inflamación y los niveles de ácidos grasos oxidados. La expresión genética, fue similar a la que tenían los más jóvenes. También detuvo el sangrado de los vasos sanguíneos dañados.

El próximo año comenzarán los ensayos en humanos.

 

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Particularidades del alzheimer en pacientes muy jóvenes

Esta enfermedad  es la causa de demencia más frecuente en la población anciana

Extendida y frecuente en-tre las personas mayores, la enfermedad de alzheimer es difícilmente concebible en jóvenes dotados de una buena salud física y con una actividad profesional y familiar. ¿Existen factores de riesgo? ¿Cómo diagnósticar, seguir y ayudar a estos particulares enfermos?

Alzheimer precoz: la genética apenas influye

Solamente 0,7% de las personas enfermas de alzheimer (EA) es portador de un gen defectuoso. Sin embargo, cuando la enfermedad tiene un origen genético se manifiesta más rápidamente. Tanto es así que 18% de los afectados menores de 60 años padece alguna forma genética de alzheimer.

El profesor Bruno Dubois, neurólogo del Hospital Pitié-Salpêtrière, explica: “Existen tres genes identificados. Su transmisión es autosómica do-minante, lo cual quiere de-cir que una persona que padezca una versión alterada del gen llevará fatal la enfermedad y la transmitirá, según las estadísticas, a la mitad de su descendencia”.

Entre las causas encontramos algunas de orden genético (como la apolipoproteína E4), aunque, a diferencia de las mutaciones anteriores, éstas sólo aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad, de la misma manera que otros genes determinan nuestro sexo o hacen que seamos más propensos a sufrir una patología cardiovascular.

Alzheimer: ¿Cuáles son los primeros síntomas en la población menor de 60 años?

«Al contrario de lo que ocurre en el caso de personas mayores, dónde los síntomas de la EA se superponen a los de otras patologías, entre los pacientes más jóvenes éstos se manifiestan de forma más «pura» y característica», ex-plica el especialista.

“Los trastornos de la memoria a corto plazo son comunes para la totalidad de los afectados de la enfermedad de alzheimer”.

 

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Los nueve alimentos que ayudan a conservar la memoria

Es considerada la nueva epidemia del siglo XXI. Sólo en la Argentina hay más de 300 mil casos y la cifra se duplicará en 20 años. Diez señales para detectar el mal

infobae.com

El Alzheimer es una enfermedad que no para de crecer en todo el planeta y va en camino de convertirse en una epidemia global, que hasta la actualidad no tiene cura. En Argentina, si bien no existen estadísticas oficiales, se estima que afecta a entre 300 mil y 500 mil personas, siendo su prevalencia mayor en individuos de más de 65 años de edad.

Los organismos internacionales de salud han mostrado su preocupación ante el avance de la enfermedad. En el mundo, 46,8 millones de personas padecen demencia y entre ellas el 60% a 70% sufren de Alzheimer. Se estima que para el 2050 el número ascienda a 131,5 millones y que la cantidad de enfermos se duplicará cada 20 años.

“Esto se vincula a que el principal factor de riesgo para las demencias en general, y para la enfermedad de Alzheimer en particular, es la edad. De este modo, los trastornos cognitivos y las demencias incrementan su prevalencia como resultado del envejecimiento progresivo de la población”, explicó Ignacio Demey (MN 103807), médico especialista en neurología y jefe de neurología cognitiva de Ineba.

Además, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las próximas décadas la región que más envejecerá será América del Sur. El número de personas con demencia a escala mundial en 2001 se estimaba en aproximadamente 24 millones de casos, proyectándose que en 2020 se llegará a 42 millones y en 2040 a aproximadamente 81.

En el continente americano hay 9,5 millones de personas con demencia y se espera que para el 2050 el número escale a 29,9 millones.

“Este crecimiento no será simétrico, ya que entre 2001 y 2040 el incremento del número de casos en países desarrollados será del 100 por ciento, mientras que en países subdesarrollados será del 300 por ciento. Es por ello que suele referirse a los trastornos cognitivos y a las demencias como ‘la nueva epidemia’, con importantes consecuencias a nivel sanitario y económico,” explicó Demey.

Diez señales de alerta sobre la pérdida de la memoria

La Asociación para el Alzheimer definió las siguientes señales de alerta para identificar los primeros síntomas de la enfermedad:

1 – Cambios de memoria que dificultan la vida cotidiana, como olvidar información recién aprendida, o fechas o eventos importantes. Pedir lo mismo repetidamente y depender de sistemas de ayuda para la memoria como notitas o dispositivos electrónicos, o en la ayuda de familiares para hacer cosas que antes hacía por sí mismo.

2 – Dificultad para planificar o resolver problemas: algunas personas experimentan cambios en su habilidad para desarrollar y seguir un plan o trabajar con números.

3 – Dificultad para desempeñar tareas habituales en la casa, en el trabajo o en su tiempo libre. A veces, pueden tener dificultad para llegar a un lugar conocido, administrar un presupuesto en el trabajo o recordar las reglas de un juego muy conocido.

4 – Desorientación en tiempo o lugar: olvidar fechas, estaciones y el paso del tiempo. Pueden tener dificultad en comprender algo si no está en proceso en ese instante. Es posible que hasta se les olvide dónde están y cómo llegaron allí.

5 – Tener dificultad para leer, juzgar distancias y determinar color o contraste, lo cual puede causar problemas para conducir un vehículo.

6 – Tener problemas para seguir o participar de una conversación. Pueden interrumpir una conversación sin idea de cómo seguir o que repitan mucho lo que dicen. Suelen luchar por encontrar las palabras correctas o llamar a las cosas por un nombre incorrecto (como llamar a un ‘lápiz’ un ‘palito para escribir’).

7 – Frecuentemente colocan cosas fuera de lugar. Se les pueden perder cosas sin poder volver sobre sus pasos para encontrarlas. A veces suelen acusar a los demás de robarles, acusaciones que se van acentuando con el tiempo.

8 – Disminución o falta del buen juicio: experimentar cambios en el juicio o en la toma de decisiones. Por ejemplo, es posible que regalen grandes cantidades de dinero a las personas que venden productos y servicios por teléfono. Puede ser también que presten menos atención al aseo personal.

9 – Empezar a perder la iniciativa para ejercer pasatiempos, actividades sociales, proyectos en el trabajo o deportes. También pueden evitar formar parte en actividades sociales a causa de los cambios que han experimentado.

10 – El humor y la personalidad suelen cambiar. Pueden llegar a estar confundidas, sospechosas, deprimidas, temerosas o ansiosas. Se pueden enojar fácilmente en casa, en el trabajo, con amigos o en lugares donde están fuera de su ambiente.

La prevención

Como el mal no tiene cura, la prevención tiene un papel aún más significativo. Tareas como ejercitar la memoria con tareas cotidianas y la alimentación pueden ser cruciales. En ese sentido, existen alimentos que ayudan a potenciar la memoria

Frutos secos: Su alto contenido en vitaminas del grupo B, Omega 3, Omega 6, fósforo, cobre, calcio, zinc, magnesio y hierro los hace indispensables para mantener una mente activa.

Cereales integrales: Al ser completos, no han perdido vitaminas como la B6 o el ácido fólico, además de riboflavina, niacina y minerales como el hierro, zinc, cobre, magnesio, selenio y fósforo.

Frutos del bosque: Los arándanos, frambuesas, moras o fresas tienen una gran cantidad de antioxidantes, que bloquean la formación de radicales libres que provocan daño celular.

Curry: Se ha descubierto que esta especia con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes es eficaz para tratar la pérdida de memoria.

Chocolate y vino tinto: Estos dos alimentos son ricos en flavanol, por lo que estimulan y refuerzan la función cerebral.

Pescado: Una muy buena fuente de Omega 3 y Omega 6. Si el pescado es azul, mejor.

Plantas crucíferas: El brócoli y el coliflor no son las verduras más populares, pero sus sustancias antioxidantes y antiinflmatorias ayudan a mantener a raya determinadas dolencias.

Cebolla y manzana: La quercitina es el flavonoide más habitual en la dieta y se destaca por su elevada actividad antioxidante.

Aceite de oliva extra virgen: Su alto contenido de grasas saludables monoinsaturadas protege al cerebro. Si es ecológico, mejor.

 

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Bebés con riesgo de Alzheimer presentan diferencias en el desarrollo del cerebro

Investigadores de la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island, Estados Unidos, y el Instituto Banner de Alzheimer, en Arizona, también Estados Unidos, han descubierto que los niños que llevan un gen asociado con un mayor riesgo para la enfermedad de Alzheimer tienden a poseer diferencias en el desarrollo del cerebro en comparación con los niños sin el gen.

El estudio, publicado en la revista ‘JAMA Neurology’, muestra algunas de las diferencias de desarrollo más tempranas asociadas con una variante del gen llamado APOE- E4, un genotipo común y un factor de riesgo conocido para la aparición tardía de la enfermedad de Alzheimer.

Los científicos tomaron imágenes de los cerebros de 162 niños sanos de edades entre dos y 25 meses, todos ellos con pruebas de ADN para ver qué variante del gen APOE que llevaban. Un total de 60 tenían la variante E4 que se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer.

Usando una técnica especializada de resonancia magnética, los autores compararon los cerebros de los portadores de E4 con los no portadores y vieron que los niños con APOE E4 poseían un mayor crecimiento del cerebro en áreas del lóbulo frontal y una disminución en varias áreas de las zonas media y posterior del cerebro, que tienden a estar afectadas en los pacientes ancianos con enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores destacaron que los hallazgos no significan que cualquiera de los niños en el estudio están destinados a desarrollar la enfermedad de Alzheimer o que los cambios cerebrales detectados son los primeros signos clínicos de la enfermedad. Sin embargo, el estudio plantea que los cerebros de los portadores de APOE-E4 tienden a desarrollarse de forma diferente muy pronto en la vida de los que no llevan E4.

Es posible que estos primeros cambios proporcionen un “punto de apoyo” para las patologías posteriores que conducen a los síntomas de Alzheimer, según los investigadores. La información de esta investigaión puede ser un paso importante hacia la comprensión de cómo este gen confiere un riesgo para el Alzheimer, algo que no se entiende bien actualmente.

“Este trabajo es acerca de la comprensión de cómo este gen influye en el desarrollo del cerebro”, dijo Sean Deoni, quien supervisa bebé Advanced Imaging Lab de la Universidad de Brown y fue uno de los autores principales del estudio. “Estos resultados no establecen una relación directa con los cambios observados en los pacientes de Alzheimer, pero con más investigación que pueden decirnos algo acerca de cómo el gen contribuye al riesgo de Alzheimer más tarde en la vida.

La variante APOE E4 vinculada a la enfermedad de Alzheimer está presente en aproximadamente el 25 por ciento de la población de Estados Unidos. No todo el que lleva el gen tiene la enfermedad de Alzheimer, pero el 60 por ciento de las personas que desarrollan la enfermedad poseen al menos una copia del gen E4.

Se cree que el gen tiene varias funciones diferentes en la sangre y el cerebro, algunos de los cuales aún no se han aclarado. Por ejemplo, se ha mostrado que participa en la regulación de amiloide, una proteína del cerebro que se acumula en la enfermedad de Alzheimer y ahora está siendo foco de tratamientos en investigación.

RESONANCIA MAGNÉTICA

Los investigadores utilizaron una técnica de resonancia magnética desarrollada en ‘Brown’s Advanced Baby Imaging Lab’, que permite fotografiar los cerebros de los bebés sanos mientras duermen sin medicación.

La técnica también es capaz de tener imágenes de la materia gris, la parte del cerebro que contiene neuronas y fibras nerviosas, y la materia blanca, que contiene el material graso que aísla las fibras nerviosas.

Se cree que tanto la materia gris como la blanca se cree que tienen un papel en la enfermedad de Alzheimer. El crecimiento de la materia blanca comienza poco después del nacimiento y es una medida importante del desarrollo del cerebro.

“Estamos en un buen lugar para poder investigar cómo este gen influye en el desarrollo de niños sanos –dijo Deoni, profesor asistente de Ingeniería en la Universidad Brown–. Estos niños no son medicados y no muestran ningún deterioro cognitivo, todo lo contrario, en realidad, se están desarrollando con normalidad”.

No hay ninguna razón para creer que los niños no van a continuar desarrollándose con normalidad, según Deoni. No hay evidencia sólida que sugiere que los portadores de E4 sufren problemas cognitivos o retraso en el desarrollo y las zonas de mayor crecimiento plantean la posibilidad de que el gen en realidad podría conferir algunas ventajas a los lactantes desde el principio.

 

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La familia y los amigos parecen detectar mejor los inicios de la demencia

Un estudio halla que interrogar rápidamente a las personas más cercanas al paciente resulta más preciso que la evaluación médica

Una investigación reciente sugiere que cuando se trata del inicio de la enfermedad de Alzheimer, la familia y los amigos más cercanos de una persona pueden detectar mejor las señales iniciales de problemas que las evaluaciones tradicionales de los médicos.

El hallazgo, sobre el que se informa en línea en la revista Brain, se basa en la aparente precisión de las observaciones recolectadas de la familia y de los amigos en respuesta a un cuestionario cuidadosamente diseñado sobre demencia que se consigue en varios idiomas y ya está en uso en clínicas de todo el mundo.

El cuestionario, conocido como Ascertain Dementia 8 (Determinación de la demencia o AD8), está diseñado para obtener observaciones sobre el juicio, los niveles de actividad, la capacidad de aprendizaje, la falta de memoria, la repetitividad y las capacidades generales de pensamiento.

Los investigadores hallaron que las respuestas de la familia y de los amigos al cuestionario, que se puede llenar en dos minutos, parecen correlacionarse de manera precisa con indicadores biológicos de enfermedad de Alzheimer con más frecuencia que las pruebas estándares de los médicos.

Evaluaron datos de los cuestionarios acerca de más de 250 personas que habían completado evaluaciones tradicionales de demencia, y a quienes se les habían practicado pruebas de fluidos espinal y escáneres de placa cerebral en busca de marcadores biológicos de la enfermedad.

“A partir de los resultados, la AD8 parece ser superior a las pruebas convencionales en su capacidad para detectar señales preliminares de demencia”, aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad de Washington el Dr. John C. Morris, coautor del estudio y director del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer Knight de la Facultad de medicina de esta universidad de San Luis.

“No nos puede decir si la demencia es causada por el alzhéimer o por otros trastornos, pero nos permite saber si existe la necesidad de evaluaciones más extensas para determinarlo”, explicó.

Morris también sugirió que la técnica de cuestionario podría resultar una respuesta rápida y poco costosa a la carga financiera de examinar a todos los pacientes potenciales de enfermedad de Alzheimer en busca de marcadores biológicos de la enfermedad.

“El AD8 nos proporciona una alternativa corta y de muy bajo costo que toma pocos minutos. . . para evaluar si hay demencia y así identificar a aquellos individuos que necesitan evaluaciones de seguimiento para determinar si realmente existen señales de alzhéimer”, dijo.

Las observaciones de la familia y de los amigos, que se basan en el contacto estrecho y continuo, también podrían presentar mejor el avance de la enfermedad, dijo, teniendo en cuenta que la prueba en el consultorio del médico solo genera una instantánea de la condición de la persona en un momento dado.

“Estos informantes nos pueden dar la perspectiva retrospectiva que necesitamos para saber si las capacidades mentales de una persona han comenzado a declinar de manera significativa, lo que indica que hacen falta más exámenes”, concluyó Morris.

 

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