Pérdida de masa corporal asociada al desarrollo de Alzheimer
Los investigadores han encontrado que, la perdida de masa corporal que ocurre con el tiempo parece estar fuertemente relacionada con el desarrollo del Alzheimer (EA) en pacientes ancianos, y a mayor perdida mayor oportunidad para que la persona desarrolle la enfermedad. Los descubrimientos son los primeros en asociar la declinación del índice de masa corporal (BMI) con el inicio eventual de la EA. Los investigadores sugieren que la perdida de masa corporal refleja el proceso de la enfermedad y que los cambios en el BMI pueden ser un predictor clínico del desarrollo de EA.
La investigación, publicada en el la revista Neurology, del 27 de septiembre de 2005, fue conducida por Aron S. Buchman, M.D., David A. Bennett, M.D., y colegas en el Centro Medico de la Universidad de Rush en Chicago, IL, como parte del Estudio de Ordenes Religiosas. El Estudio de Ordenes Religiosas es una investigación a largo plazo del envejecimiento y la EA entre católicos, monjas, sacerotes, y hermanos a lo largo de toda la nación y fue fundado por el Instituto Nacional de Envejecimiento (NIA), que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud, del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU, desde 1993. El Centro Medico de la Universidad de Rush es uno de más de 30 Centros de la Enfermedad de Alzheimer patrocinados por el NIA.
"Se sabe que las personas con enfermedad de Alzheimer pierden peso y masa corporal después de ellos tienen la enfermedad,” dice Dallas W. Anderson, Ph.D., director del programa de estudios de población en la Rama de Demencia Senil del Programa de Neurociencias y Neuropsicología del Envejecimiento del NIA. “Este estudio es significativo ya que investiga los cambios en la masa corporal en los años precedentes a la demencia y a la declinación cognitiva. Otras estudios han averiguado el BMI en un solo punto en el tiempo o estudiado la masa corporal en pacientes que ya tienen la EA.”
Cada uno de los 820 participantes en el estudio contaba con una evaluación clínica que incluía historia médica, examen neurológico, y pruebas de función cognitiva. Los participantes fueron pesados y medidos para determinar su BMI, usando la formula por la cual se divide el peso en kilogramos por la altura en centímetros expresando el resultado en metros cuadrados. Todos promediaron 6.6 años de evaluaciones completas, con un 95% de seguimientos. Todos los participantes eran mayores de 65 años, y la vasta mayoría de ellos eran blancos y de ancestros europeos.
Cuando comenzó el estudio, ninguno de los participantes tenia demencia, y su BMI promedio era de 27.4. durante el periodo de seguimiento, 151 de los participantes (18.4%) desarrolló EA. el BMI basal y el índice anual de cambio en el BMI estuvieron asociados al riesgo de desarrollar EA.
Las personas quienes perdieron aproximadamente una unidad de BMI por año tenían un 35% de aumento de riesgo de desarrollar EA más que las personas sin cambios en el BMI en el curso del estudio. Aquellos sin cambio en el BMI tenían un 20% mayor riesgo de desarrollar la enfermedad comparado con aquellos que habían ganado la seis decimos de unidad de BMI por año.
Los hallazgos se sujetan a la verdad aun después de ajustarlos a factores tales como problemas de salud crónicos, edad, sexo y educación. Y también se ajustan a la verdad cuando aquellos que desarrollaron la EA en los primeros 4 años de seguimiento habían tenido una ligera, aun no diagnosticada EA temprana en el estudio—siendo excluidas del análisis.
Los investigadores encontraron una relación similar entre cambios en el BMI y el índice de declinación cognitiva, que es una característica de la EA. Aun cunando se controle la línea basal, la función cognitiva, el BMI basal, sexo, edad, y educación, el índice de declinación cognitiva entre las personas se perdió aproximadamente una unidad por año siendo mas del 35% mayor que aquellas personas sin cambios en el BMI y 80% mayor que aquellas personas que habían ganado 6 décimas de unidad de BMI por año.
análisis posteriores mostraron que los síntomas depresivos, los niveles de actividad física, y el uso de estrógenos en las participantes femeninas como reemplazo hormonal no explicaba la asociación entre perdida de BMI y desarrollo de AE.
Además, cuando los investigadores buscaron cambios en el peso en lugar de BMI, encontraron que una perdida de 1 libra por año estaba asociada con un 5% de incremento en el riesgo de EA.
"Estos resultados sugieren que, una perdida sutil e inexplicable de peso y masa corporal en personas mayores puede ser un signo temprano de EA y puede preceder al desarrollo de problemas de memoria obvios,” explica Bennet, quien dirige el Centro Rush para la Enfermedad de Alzheimer. “La explicación mas probable es que algo de lo que les pasa a estos individuos o acerca de esta enfermedad es que afecta al BMI antes de que aparezcan signos clínicos—la perdida de masa corporal refleja el proceso de la enfermedad por si misma.”
"Nuestro entendimiento de la enfermedad de Alzheimer esta cambiando conforme tenemos mas información, particularmente con respecto a la patología de la enfermedad,” agrega Buchman, el investigador principal del estudio. “La enfermedad de Alzheimer cambia a los pacientes no solo con respecto a la función cognitiva sino a una variedad de síntomas, dependiendo de cual de las regiones del cerebro este afectada. Si la patología de la enfermedad afecta una región del cerebro que controla el peso, su masa corporal podría declinar antes de la perdida de la cognición.”
Basados en los resultados del Estudio de Ordenes Religiosas y otras evidencias, los investigadores sugieren que la perdida de masa corporal se podría agregar a la “lista relativamente corta” de signos que los doctores pueden usar para predecir el riesgo de que una persona desarrolle EA.
"De hecho existen muy pocos predoctores de la enfermedad de Alzheimer,” explica Bennett. “Este estudio nos hace pensar acerca del espectro de signos clínicos de la EA que se hallan detrás en cuanto a cambios en la memoria y la conducta, y a las habilidades motoras. Los cambios en el BMI son fáciles de medir en el consultorio del medico sin ninguna prueba costosa,” dice.
Bennett y sus colegas reconocen que los participantes en el estudio estaban limitados a la clerecía Católica que viven en establecimientos comunales y recomiendan la replicación de la investigación con grupos de gentes más diversos. Ellos también hacen notar que la homogeneidad el grupo fortalece su investigación debido a que ellos saben que todos los participantes tienen una amplia y nutritiva alimentación. Los autores están en deuda con el altruismo y apoyo de los participantes del Estudio de las Ordenes Religiosas.
Los investigadores hacen notar que la investigación del Estudio de las Ordenes Religiosas complementa resultados recientemente publicados del Estudio de Envejecimiento Honolulu-Asia, un estudio de 32 años con fondos proporcionados por NIA y el Instituto Nacional de Corazón, Pulmón y Sangre, de NIH. Estos hallazgos publicados en el numero de enero de 2005 de la revista Neurology, muestran que la demencia asociada con perdida de peso en hombres americanos-japoneses comienza antes del inicio de la demencia y se acelera en el tiempo del diagnostico.
Para mas información sobre la participación en pruebas clínicas de EA, visite http://www.clinicaltrials.gov/ (busque "Alzheimer's disease trials") r the Alzheimer's Disease Education and Referral (ADEAR) Center website en http://www.alzheimers.org. ADEAR puede tambien ser contactado llamada gratuita al 1-800-438-4380. El ADEAR Center es patrocinado por el NIA proporciona información para el publico y profesionales de la salud acerca de la EA y cambios cognitivos relacionados con la edad y pueden ser contactado en el sitio web y en el numero telefonico citado arriba para gran variedad de publicaciones y boletines, asi como información de pruebas clínicas.
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Esta noticia esta basada en las publicaciones de NIH/National Institute on Aging.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
La investigación, publicada en el la revista Neurology, del 27 de septiembre de 2005, fue conducida por Aron S. Buchman, M.D., David A. Bennett, M.D., y colegas en el Centro Medico de la Universidad de Rush en Chicago, IL, como parte del Estudio de Ordenes Religiosas. El Estudio de Ordenes Religiosas es una investigación a largo plazo del envejecimiento y la EA entre católicos, monjas, sacerotes, y hermanos a lo largo de toda la nación y fue fundado por el Instituto Nacional de Envejecimiento (NIA), que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud, del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU, desde 1993. El Centro Medico de la Universidad de Rush es uno de más de 30 Centros de la Enfermedad de Alzheimer patrocinados por el NIA.
"Se sabe que las personas con enfermedad de Alzheimer pierden peso y masa corporal después de ellos tienen la enfermedad,” dice Dallas W. Anderson, Ph.D., director del programa de estudios de población en la Rama de Demencia Senil del Programa de Neurociencias y Neuropsicología del Envejecimiento del NIA. “Este estudio es significativo ya que investiga los cambios en la masa corporal en los años precedentes a la demencia y a la declinación cognitiva. Otras estudios han averiguado el BMI en un solo punto en el tiempo o estudiado la masa corporal en pacientes que ya tienen la EA.”
Cada uno de los 820 participantes en el estudio contaba con una evaluación clínica que incluía historia médica, examen neurológico, y pruebas de función cognitiva. Los participantes fueron pesados y medidos para determinar su BMI, usando la formula por la cual se divide el peso en kilogramos por la altura en centímetros expresando el resultado en metros cuadrados. Todos promediaron 6.6 años de evaluaciones completas, con un 95% de seguimientos. Todos los participantes eran mayores de 65 años, y la vasta mayoría de ellos eran blancos y de ancestros europeos.
Cuando comenzó el estudio, ninguno de los participantes tenia demencia, y su BMI promedio era de 27.4. durante el periodo de seguimiento, 151 de los participantes (18.4%) desarrolló EA. el BMI basal y el índice anual de cambio en el BMI estuvieron asociados al riesgo de desarrollar EA.
Las personas quienes perdieron aproximadamente una unidad de BMI por año tenían un 35% de aumento de riesgo de desarrollar EA más que las personas sin cambios en el BMI en el curso del estudio. Aquellos sin cambio en el BMI tenían un 20% mayor riesgo de desarrollar la enfermedad comparado con aquellos que habían ganado la seis decimos de unidad de BMI por año.
Los hallazgos se sujetan a la verdad aun después de ajustarlos a factores tales como problemas de salud crónicos, edad, sexo y educación. Y también se ajustan a la verdad cuando aquellos que desarrollaron la EA en los primeros 4 años de seguimiento habían tenido una ligera, aun no diagnosticada EA temprana en el estudio—siendo excluidas del análisis.
Los investigadores encontraron una relación similar entre cambios en el BMI y el índice de declinación cognitiva, que es una característica de la EA. Aun cunando se controle la línea basal, la función cognitiva, el BMI basal, sexo, edad, y educación, el índice de declinación cognitiva entre las personas se perdió aproximadamente una unidad por año siendo mas del 35% mayor que aquellas personas sin cambios en el BMI y 80% mayor que aquellas personas que habían ganado 6 décimas de unidad de BMI por año.
análisis posteriores mostraron que los síntomas depresivos, los niveles de actividad física, y el uso de estrógenos en las participantes femeninas como reemplazo hormonal no explicaba la asociación entre perdida de BMI y desarrollo de AE.
Además, cuando los investigadores buscaron cambios en el peso en lugar de BMI, encontraron que una perdida de 1 libra por año estaba asociada con un 5% de incremento en el riesgo de EA.
"Estos resultados sugieren que, una perdida sutil e inexplicable de peso y masa corporal en personas mayores puede ser un signo temprano de EA y puede preceder al desarrollo de problemas de memoria obvios,” explica Bennet, quien dirige el Centro Rush para la Enfermedad de Alzheimer. “La explicación mas probable es que algo de lo que les pasa a estos individuos o acerca de esta enfermedad es que afecta al BMI antes de que aparezcan signos clínicos—la perdida de masa corporal refleja el proceso de la enfermedad por si misma.”
"Nuestro entendimiento de la enfermedad de Alzheimer esta cambiando conforme tenemos mas información, particularmente con respecto a la patología de la enfermedad,” agrega Buchman, el investigador principal del estudio. “La enfermedad de Alzheimer cambia a los pacientes no solo con respecto a la función cognitiva sino a una variedad de síntomas, dependiendo de cual de las regiones del cerebro este afectada. Si la patología de la enfermedad afecta una región del cerebro que controla el peso, su masa corporal podría declinar antes de la perdida de la cognición.”
Basados en los resultados del Estudio de Ordenes Religiosas y otras evidencias, los investigadores sugieren que la perdida de masa corporal se podría agregar a la “lista relativamente corta” de signos que los doctores pueden usar para predecir el riesgo de que una persona desarrolle EA.
"De hecho existen muy pocos predoctores de la enfermedad de Alzheimer,” explica Bennett. “Este estudio nos hace pensar acerca del espectro de signos clínicos de la EA que se hallan detrás en cuanto a cambios en la memoria y la conducta, y a las habilidades motoras. Los cambios en el BMI son fáciles de medir en el consultorio del medico sin ninguna prueba costosa,” dice.
Bennett y sus colegas reconocen que los participantes en el estudio estaban limitados a la clerecía Católica que viven en establecimientos comunales y recomiendan la replicación de la investigación con grupos de gentes más diversos. Ellos también hacen notar que la homogeneidad el grupo fortalece su investigación debido a que ellos saben que todos los participantes tienen una amplia y nutritiva alimentación. Los autores están en deuda con el altruismo y apoyo de los participantes del Estudio de las Ordenes Religiosas.
Los investigadores hacen notar que la investigación del Estudio de las Ordenes Religiosas complementa resultados recientemente publicados del Estudio de Envejecimiento Honolulu-Asia, un estudio de 32 años con fondos proporcionados por NIA y el Instituto Nacional de Corazón, Pulmón y Sangre, de NIH. Estos hallazgos publicados en el numero de enero de 2005 de la revista Neurology, muestran que la demencia asociada con perdida de peso en hombres americanos-japoneses comienza antes del inicio de la demencia y se acelera en el tiempo del diagnostico.
Para mas información sobre la participación en pruebas clínicas de EA, visite http://www.clinicaltrials.gov/ (busque "Alzheimer's disease trials") r the Alzheimer's Disease Education and Referral (ADEAR) Center website en http://www.alzheimers.org. ADEAR puede tambien ser contactado llamada gratuita al 1-800-438-4380. El ADEAR Center es patrocinado por el NIA proporciona información para el publico y profesionales de la salud acerca de la EA y cambios cognitivos relacionados con la edad y pueden ser contactado en el sitio web y en el numero telefonico citado arriba para gran variedad de publicaciones y boletines, asi como información de pruebas clínicas.
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Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
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