Archive for April, 2010

Investigadores afirman que la enfermedad tal vez sea causada por aglomeraciones ‘flotantes’ de proteínas, y no por placas

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

JUEVES, 29 de abril (HealthDay News/DrTango) — Una investigación reciente podría cambiar la forma en que los científicos consideran las causas, y la prevención y tratamiento potenciales, de la enfermedad de Alzheimer.

Un estudio publicado en la edición en línea de este mes de la revista Annals of Neurology sugiere que aglomeraciones “flotantes” de proteínas beta amiloideas (abeta) podrían ser una causa importante del trastorno, y que las mejor conocidas y menos móviles placas de beta amiloidea son tan sólo una manifestación tardía de la enfermedad.

“A partir de este y otros estudios, creo que uno podría ahora revisar bastante la ‘hipótesis de la amiloidea’ con la ‘hipótesis del oligómero de abeta’”, apuntó el Dr. Sam Gandy, líder de la investigación y profesor de neurología y psiquiatría, y director del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de la Escuela de Medicina Mount Sinai de la ciudad de Nueva York.

Otra experta apuntó que el nuevo estudio podría anunciar un cambio importante en la investigación del alzhéimer.

Maria Carrillo, directora principal de relaciones médicas y científicas de la Alzheimer’s Association, dijo que “estamos emocionados con este trabajo. Creemos que tiene resultados muy interesantes y el potencial de avanzar en otra dirección para investigación futura”.

Según la Alzheimer’s Association, más de 5.3 millones de estadounidenses padecen actualmente la enfermedad neurodegenerativa y ésta es la séptima causa de muerte. No hay un tratamiento eficaz para el alzhéimer, y sus orígenes siguen siendo desconocidos. Durante décadas, la investigación se ha enfocado en una acumulación de placas beta amiloideas en el cerebro, pero no ha estado claro si estos depósitos son una causa de la enfermedad o tan sólo un artefacto neutral.

El nuevo estudio observó un factor menos conocido, los oligómeros de beta amiloidea, más móviles, que pueden formarse en el tejido cerebral. En su investigación, el equipo de Gandy desarrollo primero ratones que sólo forman oligómeros abeta en sus cerebros, pero no placas amiloideas.

Según los resultados de pruebas que medían el aprendizaje espacial y la memoria, se encontró que estos ratones estaban discapacitados con síntomas parecidos al alzhéimer.

Luego, los investigadores insertaron un gen que podía causar que los ratones desarrollaran tanto oligómeros como placa.

De manera similar a los roedores que sólo tenían oligómeros, estos ratones “también sufrían de discapacidad en la memoria, pero no a un mayor grado por tener placas superpuestas a los oligómeros”, apuntó Gandy.

Otro resultado fortaleció más la idea de que los oligómeros fueron la principal causa de alzhéimer en los ratones.

“Evaluamos a los ratones y perdieron función de memoria, y cuando murieron, medimos los oligómeros en sus cerebros”, explicó Gandy. “Y el resultado fue que el grado de pérdida de memoria era proporcional con el nivel de oligómeros”, aseguró.

Gandy anotó que los escáneres TEP no son capaces de detectar oligómeros en el cerebro humano, pero sí ven placas amiloideas. Esto podría explicar por qué ensayos recientes del fármaco experimental para el alzhéimer bapineuzumab mostraban una reducción de las placas, pero no una mejora en la función cognitiva de los pacientes, señaló Gandy.

El bapineuzumab se dirige a las placas amiloideas. No se sabe si el fármaco también afectó a los oligómeros, dijo Gandy, dado que los escáneres TEP no pueden detectarlos. “Todavía ni sabemos si bapineuzumab los ‘ve’”, apuntó.

El nuevo estudio podría ayudar a cambiar el enfoque de las investigaciones actuales. “Nuestros nuevos ratones que sólo producen oligómeros podrían permitir el desarrollo de agentes de imaginología y fármacos que reduzcan los niveles de oligómeros, sin que la placa confunda la situación”, dijo Gandy.

Hace mucho que los investigadores intentan averiguar las etapas que llevan a la placa y los nudos, anotó Carrillo. “[Ahora] sabemos que las placas y los nudos son en realidad la etapa final de esta enfermedad”, aseguró.

Los oligómeros son “aglomeraciones tóxicas” que podrían ser la causa de la enfermedad de Alzheimer, añadió Carrillo. Este estudio confirma por primera vez que estas aglomeraciones tóxicas son una causa de problemas de memoria, dijo.

Carrillo anotó que estos resultados también confirman que la enfermedad comienza a desarrollarse entre diez y quince años del diagnóstico. Esta comprensión podría llevar a nuevas maneras de diagnosticar y tratar la afección, añadió.

“Tal vez terapias futuras que ataquen a los oligómeros en lugar de las placas serían una estrategia”, dijo Carrillo.

Un experto, sin embargo, mostró algo de reservas frente a esa posibilidad.

“Un tema más importante y sin resolver es cómo estos oligómeros se relacionan con las personas en que las placas se acumulan muchos años antes del inicio de la enfermedad”, señaló Greg M. Cole, profesor de medicina y neurología y director asociado del Centro de Alzheimer de la UCLA. “Se esperaría que surjan pequeños agregados de oligómeros antes de los grandes agregados de placas, décadas antes de que [surjan] problemas importantes de memoria”.

Esto podría significar que “dirigirse a los oligómeros podría funcionar mejor para la prevención”, en lugar de servir para tratar la enfermedad existente, comentó. “Los esfuerzos continuos de rastrear y dirigirse de forma específica a los oligómeros en ensayos clínicos con pacientes que tienen deficiencias en la memoria seguro pronto nos dirán si atacar a los oligómeros tiene buenos resultados. Tal vez sea un gran éxito, o demasiado poco, demasiado tarde”.

healthfinder.gov


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Las defunciones relacionadas con los trastornos mentales y las enfermedades del sistema nervioso se han incrementado un 40% en el País Vasco en los últimos diez años, hasta suponer 896 muertes en 2008, según la estadística de defunción del Eustat hecha pública ayer. Dentro de este grupo de dolencias, los fallecimientos por Alzheimer se han duplicado, pasando de 304 a 599, de los que el 70% corresponde a mujeres. El número total de fallecidos en Euskadi ascendió a 19.437 en 2008, el 52% varones y el 48%, mujeres.

El incremento de los fallecimientos relacionados con afecciones mentales responde al aumento de la esperanza de vida, según el jefe de neurología del Hospital Quirón de Vizcaya, Juan Carlos García-Moncó. “Estas enfermedades se asocian a la edad, de ahí el crecimiento de estas dolencias como el Alzheimer y de la incidencia mayor en mujeres. Han crecido de forma notable en diez años y lo mismo ocurrirá dentro de otros tantos”, añadió en declaraciones a EL PAÍS. De hecho, la media de edad de los fallecidos se situó en 77,4 años en 2008, frente a los 74,3 de 1998. Por sexos, los varones fallecieron de media a los 73,7 años, mientras que las mujeres lo hicieron a los 81,3.

García-Moncó añade factor para explicar el aumento: “Cada vez el Alzheimer se diagnostica antes, en su fase precoz y los pacientes, cada vez más sensibilizados, acuden al médico cuando notan los síntomas”.

* Accidentes de tráfico

Las muertes por accidente de tráfico se han reducido en el periodo 1998-2008 en un 60%, hasta descender a 115 en este último año. Los fallecimientos en carretera son la primera causa externa de muerte entre los 10 y los 29 años, mientras que en los otros tramos de edad se han situado en primer lugar los suicidios, con 171 casos.

Más de 5.800 muertes, el 30% de las ocurridas hace dos años, fueron causadas por tumores, seguidas de las relacionadas con el aparato circulatorio (29%) y en tercer lugar, pero a mayor distancia, las respiratorias (10%). Las cifras varían en función del sexo: entre los varones se respeta el orden anterior, mientras que en las mujeres la principal causa de defunción fueron las afecciones cardiovasculares, por delante de los tumores.

También influye la edad. En los menores de un año la mayoría de defunciones derivan de enfermedades formadas en el periodo perinatal y malformaciones congénitas. Hasta los 34 años dominan las provocadas por causas externas, mientras que entre los 35 y los 74 son los tumores y, a partir de los 75, las del aparato circulatorio.

elpais.com

Clip7: un mundo de entretencion e informacion

Clip7: un mundo de entretencion e informacion

La especialista en neurología inició el estudio en 2004 junto a su colega norteamericana Dra. Catherine Roe en la Universidad de Washington en St. Louis. Se analizaron a 3.020 personas mayores de 65 años de una base de datos poblacional, que fueron seguidos durante unos cinco años para ver si desarrollaban demencia; y unos ocho años para ver si desarrollaban cáncer.

Con la investigación publicada por la prestigiosa revista norteamericana Neurology, la Dra. Behrens señala que “todavía es muy aventurado plantear posibilidades de tratamiento, pero se abre la esperanza que en el futuro pudiéramos provocar un tipo de cáncer benigno que dejara una protección contra el Alzheimer”.

El estudio surgió de la observación en hogares de ancianos donde la mayoría de los enfermos tiene el mal de Alzheimer. Ahí a la especialista en neurología le llamó la atención, que era poco frecuente encontrar que esos pacientes tuvieran una historia de cáncer, y al revés; los pocos pacientes que no tenían Alzheimer en la casa de reposo, sí habían tenido un cáncer del que se habían mejorado.

En el caso del cáncer, el problema es que hay un crecimiento exagerado de células mientras que en el Alzheimer hay una muerte exagerada de neuronas, entonces es posible plantear que las dos enfermedades podrían tener un mecanismo biológico común. Las expertas se propusieron estudiar si era menos frecuente tener Alzheimer si uno había tenido un cáncer y se había recuperado, y al revés si los pacientes que tenían Alzheimer desarrollan menos cáncer en el futuro.

Y lo que se encontró en los más de 3 mil pacientes estudiados fue que esa asociación inversa se observa sólo con la demencia de tipo Alzheimer y no con la demencia vascular, que es producida por la suma pequeños infartos o hemorragias en el cerebro, pero que no es degenerativa, como en el Alzheimer.

También es muy interesante comenta la Dra. Behrens “que esa asociación inversa también ocurre con los cánceres de piel, que son de buen pronóstico, como los baso celulares y los espino celulares. Es decir, que haber tenido un cáncer de piel, que se extirpó confiere protección contra el desarrollo de Alzheimer en el futuro.

La razón de esta relación inversa puede tener múltiples explicaciones y una que estamos estudiando dice la Dra. Behrens en el Departamento de Neurología y Neurocirugía en conjunto con el Departamento de Dermatología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, es si podría ser que las células de los pacientes propensos a un cáncer son más resistentes a tóxicos, y en cambio las células de pacientes con Alzheimer son más susceptibles a una noxa. Otra posibilidad, podría ser que tener un cáncer deja una cierta resistencia a desarrollar una enfermedad degenerativa, y al revés tener una enfermedad degenerativa lo deja a uno más resistente a un cáncer, por ejemplo por algún mecanismo de tipo inmunológico. Lo interesante es que este descubrimiento abre nuevas puertas de investigación en los mecanismos de ambas enfermedades.

También indica “podría ser que la asociación inversa entre cáncer y Alzheimer se debiera a una diferente exposición a factores de riesgo, por ejemplo, que por estar más expuestos al sol a uno le da más cáncer de piel, y también, estar más al aire libre refleja un tipo de vida más activo que se asocia menos a una enfermedad de Alzheimer”.

Es aventurado comenta la Dra. María Isabel Behrens “todavía hablar de beneficios en los tratamientos de ambas enfermedades. Primero hay que entender qué es lo que explica la asociación inversa. Pero aún con eso uno podría plantear con gran esperanza que en el futuro pudiéramos provocar un tipo de cáncer benigno que dejara una protección contra el Alzheimer”, concluye.

Edición: Universia / RR

Fuente: Hospital Clínico Universidad de Chile

universia.cl



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